Medicamento cáncer infantil

¿Cómo le explicas a un niño que no hay medicamento?

Uno de los dolores más fuertes de un ser humano es ver sufrir a un menor de edad, luchar por su vida cada día, con el apoyo incondicional de sus padres; causa indignación que el desabasto de medicamentos -que afecta a alrededor de 500 infantes-, obedezca a ocurrencias y a pretextos disfrazados de justificaciones.

Las imágenes de enojo, impotencia y desesperación de los padres de los niños con cáncer son elocuentes, porque por parte del gobierno federal no hay cómo hacerle frente al tratamiento oncológico, ni de infantes ni de adultos; a está situación extrema ha llevado el cambio de la 4t.

Don Manuel Gómez Morín, fundador de Acción Nacional, sostenía que la acción política debería abonar a mejorar la calidad de vida de los habitantes e inhibir el dolor evitable, sufrimiento que debe evitarse desde el ejercicio de una política pública responsable, esa que ante todo tiene la obligación de procurar el bien común.

La combinación de ineficiencia en el ejercicio del gasto público en el sector salud, las medidas de austeridad y la falta de seguimiento a las reglas de operación, además de las fallas administrativas, han dado como resultado la notoria incapacidad médica que aunque da respuesta tardía, no mitiga el dolor que se pudo evitar si se hubiera actuado de manera inmediata; por eso es que indigna el dolor cuando es obvio que puede ser evitable.

El caso mencionado se refiere al metotrexato, sustancia necesaria para las quimioterapias que sea suficiente para atender el 50% de las leucemias, 20% de los osteosarcomas y el 15% de los linfomas; el medicamento se produce en un laboratorio mexicano del que, ante señalamientos de la autoridad, fue detenido el registro -debido al control absoluto que ahora tiene la Secretaría de Hacienda sobre las compras consolidadas- y, a pesar de solventar los requerimientos, no fue liberado; sin ese paso no se puede surtir a nadie, por lo tanto, no se puede producir la medicina.

Ante la falta de atención y medicamentos que pone en riesgo -todavía más- la vida de los pequeños, los padres de familia han realizado una serie de bloqueos para exigir que la autoridad cumpla con su responsabilidad; y bueno, la insensibilidad del titular de la Secretaría de Salud, Jorge Alcocer fue evidente, toda vez que minimizó los casos al mencionar que no eran emergencias médicas y, por lo tanto, los pacientes podían esperar.

¿Cómo se le explica a una niña o niño que padece la enfermedad que en el hospital no se tiene la medicina? ¿Se le pide que tenga calma, que respire, que se detenga el avance de la enfermedad y aguante el dolor en nombre de la austeridad republicana? Las medidas del gobierno atentan contra el primer derecho de todo ser humano: la vida.

¿Y qué dice el inquilino de Palacio Nacional? De manera práctica lo simplificó -como es su costumbre- en la posibilidad de que médicos y enfermeras compren el medicamento, como si el cumplimiento de las responsabilidades fuera un asunto de “cooperachas” entre los encargados de brindar salud pública; ahora sí, el gobierno salió -como si fuera burla- con su juego de pirinola a decir que en este, como en otros casos, todos ponen; vaya expresión presidencial. Ahora resulta ser que -según testimonio de un enfermero- con 8 mil pesos de sueldo, debe suministrar a los enfermos, los recursos que le corresponden al Estado.

Debo mencionar que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ya demandó a la Secretaria de Salud y a la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), asumir su responsabilidad y garantizar el abasto del metotrexato.

Le pido, señor presidente, que nos ayude con las quimioterapias… no me quiero morir, yo estoy luchando cada día contra esta enfermedad para salir victorioso, le pido que nos ayude, señor presidente

 

Niño Erick Indo González

Uno de los dolores más fuertes de un ser humano es ver sufrir a un menor de edad, luchar por su vida cada día, con el apoyo incondicional de sus padres; causa indignación que el desabasto de medicamentos -que afecta a alrededor de 500 infantes-, obedezca a ocurrencias y a pretextos disfrazados de justificaciones.

Las imágenes de enojo, impotencia y desesperación de los padres de los niños con cáncer son elocuentes, porque por parte del gobierno federal no hay cómo hacerle frente al tratamiento oncológico, ni de infantes ni de adultos; a está situación extrema ha llevado el cambio de la 4t.

Don Manuel Gómez Morín, fundador de Acción Nacional, sostenía que la acción política debería abonar a mejorar la calidad de vida de los habitantes e inhibir el dolor evitable, sufrimiento que debe evitarse desde el ejercicio de una política pública responsable, esa que ante todo tiene la obligación de procurar el bien común.

La combinación de ineficiencia en el ejercicio del gasto público en el sector salud, las medidas de austeridad y la falta de seguimiento a las reglas de operación, además de las fallas administrativas, han dado como resultado la notoria incapacidad médica que aunque da respuesta tardía, no mitiga el dolor que se pudo evitar si se hubiera actuado de manera inmediata; por eso es que indigna el dolor cuando es obvio que puede ser evitable.

El caso mencionado se refiere al metotrexato, sustancia necesaria para las quimioterapias que sea suficiente para atender el 50% de las leucemias, 20% de los osteosarcomas y el 15% de los linfomas; el medicamento se produce en un laboratorio mexicano del que, ante señalamientos de la autoridad, fue detenido el registro -debido al control absoluto que ahora tiene la Secretaría de Hacienda sobre las compras consolidadas- y, a pesar de solventar los requerimientos, no fue liberado; sin ese paso no se puede surtir a nadie, por lo tanto, no se puede producir la medicina.

Ante la falta de atención y medicamentos que pone en riesgo -todavía más- la vida de los pequeños, los padres de familia han realizado una serie de bloqueos para exigir que la autoridad cumpla con su responsabilidad; y bueno, la insensibilidad del titular de la Secretaría de Salud, Jorge Alcocer fue evidente, toda vez que minimizó los casos al mencionar que no eran emergencias médicas y, por lo tanto, los pacientes podían esperar.

¿Cómo se le explica a una niña o niño que padece la enfermedad que en el hospital no se tiene la medicina? ¿Se le pide que tenga calma, que respire, que se detenga el avance de la enfermedad y aguante el dolor en nombre de la austeridad republicana? Las medidas del gobierno atentan contra el primer derecho de todo ser humano: la vida.

¿Y qué dice el inquilino de Palacio Nacional? De manera práctica lo simplificó -como es su costumbre- en la posibilidad de que médicos y enfermeras compren el medicamento, como si el cumplimiento de las responsabilidades fuera un asunto de “cooperachas” entre los encargados de brindar salud pública; ahora sí, el gobierno salió -como si fuera burla- con su juego de pirinola a decir que en este, como en otros casos, todos ponen; vaya expresión presidencial. Ahora resulta ser que -según testimonio de un enfermero- con 8 mil pesos de sueldo, debe suministrar a los enfermos, los recursos que le corresponden al Estado.

Debo mencionar que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ya demandó a la Secretaria de Salud y a la Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), asumir su responsabilidad y garantizar el abasto del metotrexato.

Le pido, señor presidente, que nos ayude con las quimioterapias… no me quiero morir, yo estoy luchando cada día contra esta enfermedad para salir victorioso, le pido que nos ayude, señor presidente

El Sol de Tlaxcala, Análisis, Adriana Dávila Fernández, 03-09-2019

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