Servicios de cuidado para el bienestar

La creciente longevidad y un envejecimiento saludable crean oportunidades para que los adultos mayores sigan aportando a la economía

El BID creo una herramienta  para informar sobre las condiciones de salud y necesidades presentes y futuras de servicios de apoyo para adultos mayores

México es un país joven, pero pronto dejará de serlo. Si en el 2015, 10% de los mexicanos tenía 60 años o más, en el 2050 será 25% de la población. Esto genera retos y oportunidades. Entre los desafíos destacan la necesidad de brindar a los adultos mayor seguridad económica, acceso efectivo a servicios de salud y servicios de apoyo a la dependencia funcional (es decir, cuando las personas requieren ayuda para realizar actividades básicas de la vida diaria).

El aumento en la longevidad, aunado a un envejecimiento saludable genera muchas oportunidades para el mercado para que los adultos mayores puedan seguir aportando a la economía y a sus comunidades.

En México se realizan esfuerzos para atender los retos del envejecimiento en materia de seguridad económica mediante la pensión universal para adultos mayores y en salud a través del acceso efectivo a servicios de calidad y a medicamentos.

En cuanto a cuidados, en México, el número de adultos mayores de 60 años con dependencia funcional pasó de 832,000 a 2.5 millones entre el 2001 y el 2015 (0.8 y 2% de la población total en esos años) y sólo 25% de este aumento se debe al envejecimiento poblacional: 75% restante responde al aumento de la tasa de dependencia por edad. Es decir, las nuevas cohortes de adultos mayores tienen más necesidades de cuidado (en parte por una mayor prevalencia de enfermedades como la diabetes).

Al mismo tiempo, la oferta tradicional de cuidados, por familiares, principalmente mujeres, no remuneradas, se reduce cada año, pues los hogares son más pequeños y ha aumentado la tasa de participación laboral femenina. Así, en paralelo aumenta la demanda por servicios de cuidado y se reduce la oferta tradicional de cuidados.

Si bien existen empresas privadas que brindan servicios formales de cuidados, al momento, no se cuenta con una política pública en esta materia.

En el país, una persona con necesidad de ayuda de otras personas para realizar actividades básicas de la vida diaria no puede acceder a servicios de apoyo como parte del sistema público.

En países de la OCDE como Alemania, Corea del Sur y España con esta combinación de factores demográficos se desarrolló otro pilar dentro del sistema de seguridad social para brindar servicios como: instituciones residenciales, centros de día, cuidados en el domicilio y apoyos a cuidadores familiares.

Estos servicios pueden ser provistos a través de personas y empresas acreditadas (con o sin fines de lucro) con una mezcla de financiamiento público (vía contribuciones e impuestos generales) y privado, bajo la regulación y monitoreo del Estado.

Hoy, México discute alternativas para desarrollar un nuevo modelo de seguridad social y bienestar para su población. Es relevante considerar el desarrollo de un sistema de cuidados, pues aliviaría la exclusión social en la vejez, promovería la equidad de género, la valoración del trabajo de cuidado, reduciría el gasto en salud de adultos mayores, generaría empleo bien remunerado y aumentaría el bienestar de los adultos mayores.

Por ello, desde el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se creó la herramienta Panorama de Envejecimiento y Atención a la Dependencia para informar sobre las condiciones de salud y las necesidades presentes y futuras de servicios de apoyo para adultos mayores, así como para conocer más sobre los elementos para desarrollar un sistema de cuidados.

*División de Protección Social y Salud del BID.

El Economista

Opinión / Columna invitada, Pablo Ibarrarán y Mylena Aguilar, 18-08-2019

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