La Cofepris: rezago y falta de resultados

¡Cómo se extrañan los tiempos en los que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) tenía toda la maquinaria aceitada, estaba al corriente en sus trámites, y no conforme con eso, se daba tiempo para obtener certificaciones y reconocimientos internacionales!

Vivimos otros tiempos ahora, sin duda, pero la historia vuelve a repetirse. Ya muchos los olvidaron, pero entre 2010-2011, la Cofepris vivía una historia similar, con un rezago histórico en trámites. En aquel momento, el entonces titular de la agencia, Miguel Ángel Toscano, no solo había provocado esa situación, sino que tenía muy mala relación con la industria farmacéutica, sobre todo después de amenazarla francamente en diversas entrevistas con medios de comunicación.

Al no haber posibilidad de diálogo con la industria farmacéutica, y dado el cúmulo de miles de trámites rezagados, la administración de Felipe Calderón Hinojosa decidió nombrar a Mikel Arriola Peñalosa como comisionado de la Cofepris y la historia de la agencia cambió para bien. Abogado de formación y proveniente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), llegó con las pilas puestas e implementó cambios que agilizaron a la dependencia, a tal grado que en 2012, a la llegada del nuevo gobierno, encabezado por Enrique Peña Nieto, fue ratificado en el cargo.

En la administración de Arriola Peñalosa la Cofepris hizo un cambio profundo: instrumentó carriles especializados, instauró la ventanilla única, cambió nombres en posiciones clave y eliminó el rezago acumulado; además, mejoró sus relaciones con las industrias reguladas, en particular con la farmacéutica, y logró obtener varias certificaciones internacionales -en 2012, en Vacunas por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la certificación de Buenas Prácticas en Medicamentos y Vacunas por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2014, entre otras- que ubicaron a la Cofepris como agencia de referencia a nivel mundial.

Los reconocimientos internacionales de la Cofepris significaron, en términos llanos, que varios países -sobre todo de América Central, empezando por El Salvador- empezaron a aceptar solicitudes de registros de medicamentos por buenas si la Cofepris ya había dado su autorización, algo similar a lo que pasa con la estadounidense Food & Drug Administration (FDA), lo cual favorece, entre otros beneficios, el nivel de exportaciones del sector.

En el último tramo de la administración peñanietista, en febrero de 2016, cuando el entonces presidente hizo cambios en la Secretaría de Salud (SSA) y en Petróleos Mexicanos (Pemex), Arriola Peñalosa fue nombrado director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el puesto de titular de la agencia sanitaria recayó en Julio Sánchez y Tépoz, quien era parte del equipo del anterior comisionado. De esta etapa podemos decir que la inercia se mantuvo y la agencia permaneció por el mismo camino, con algunas variantes.

No obstante, hoy con el nuevo gobierno, volvemos a vivir una Cofepris con “rezago y falta de resultados”, como fue calificada la agencia sanitaria en las mesas de trabajo que organizó el Consejo para Fomento a la Inversión, el Empleo y el Crecimiento Económico, a cargo de la Oficina de la Presidencia de la República, cuyo titular es Alfonso Romo, quien el enlace del gobierno con los empresarios.

¿De qué tamaño es el actual rezago? En dicha reunión se mencionó que son más de 22,500 trámites que no han podido atenderse, además de que desde diciembre pasado ha existido una constante negativa para recibir y escuchar a los diversos representantes de la industria farmacéutica. Sin embargo, el 5 de agosto hubo una reunión del actual comisionado, José Novelo Baeza, con representantes del sector, la cual terminó en regaño posterior a la industria, porque los asistentes difundieron parte de la minuta de la junta.

Novelo Baeza, en teoría, tiene todas las credenciales académicas y de expertise para salir avante con el encargo, pero en la realidad se ha empeñado en detener la buena marcha que tenía la agencia sanitaria desde 2011. Por tal motivo, en el sector farmacéutico se dice que ante la falta de buenos resultados, pronto se escuchará un cambio de titular. Al tiempo.

Lo cierto es que la bola de nieve creada hasta ahora por la Cofepris afecta a investigadores, académicos, universidades a la industria farmacéutica en general, y por supuesto, a los pacientes mismos, a quienes se les está negando, de facto, el acceso a medicamentos innovadores que podrían tener en caso de estar ya aprobados.

El rezago también tiene un efecto negativo en la inversión y la generación de empleos en nuestro país. Ante ello, el titular de la agencia ha argumentado falta de personal, trabajo heredado desde administraciones pasadas -lo que no es necesariamente cierto- y ha señalado a la industria farmacéutica como negligente al no entregar la documentación completa para los registros como es debido, situación que es negada categóricamente por los industriales del sector.

En suma, el atraso de alrededor de 22,500 trámites de registros sanitarios y permisos de importación de materia prima y producto terminado está ocasionando pérdidas económicas a la industria, malas relaciones con el sector farmacéutico y falta de acceso a los medicamentos, que es un punto crucial que la actual administración del presidente Andrés Manuel López Obrador debería promover como parte del derecho a la salud.

 

El botiquín

 

Desde aquí felicitamos a la compañía mexicana Stendhal Pharma por la obtención del Certificado de Empresa con Prácticas Transparentes, luego de haber cumplidos satisfactoriamente con los 41 estándares considerados dentro del Código de Buenas Prácticas de Promoción de la Industria Farmacéutica. Por ello, se ha convertido en la primera empresa mexicana en alcanzar este nivel de certificación. El reconocimiento fue otorgado por el Consejo de Ética y Transparencia de la Industria Farmacéutica establecida en México (Cetifarma). Enhorabuena.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.

El Financiero, Opinión / Colaborador Invitado, Jorge Arturo Castillo, 22-08-2019

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