Señalan que persiste descoordinación en compras de medicinas

En el Gobierno federal persiste la falta de coordinación y planeación entre los organismos del sector salud para presentar compras consolidadas de medicamentos, lo que provoca desabasto, adquisición de productos a mayor precio y que aumente el consumo en el sector privado, advierten empresarios del sector farmacéutico.

En el Gobierno federal persiste la falta de coordinación y planeación entre los organismos del sector salud para presentar compras consolidadas de medicamentos, lo que provoca desabasto, adquisición de productos a mayor precio y que aumente el consumo en el sector privado, advierten empresarios del sector farmacéutico.

En entrevista con La Razón, Rafael Gual, director general de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma) en México, señaló que ni siquiera se han cubierto la totalidad de los contratos para atender las necesidades del segundo semestre del 2022.

“Pues sí. Lamentablemente la licitación se hizo en febrero, se empezaron a firmar los contratos en junio, ya la mayoría se firmó, pero hay algunos que todavía están pendientes, eso para lo que la UNOPS (la Oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos) concursó; tenemos el problema de que, inclusive, ha habido duplicidades en el Seguro Social, se licita por su cuenta el Insabi, también el ISSSTE”, advirtió el dirigente empresarial.

Y el problema sigue creciendo, alertó Gual Cosío, porque, a estas alturas del año, ya se debieron presentar, al menos, los requerimientos de compra por parte de las instituciones de salud, para que se vayan preparando las licitaciones que tendrían que haberse dado a conocer, pues, de lo contrario, continuarán las inconsistencias e, incluso, duplicidad de adquisiciones.

“Cada quien compra por su lado, lo que ha provocado que haya duplicidades; es decir, dobles inventarios de algunos productos y falten otros; en fin, no se puede tener una cifra sobre este caso, porque además hay falta de transparencia en lo que se está comprando; son adjudicaciones directas, no estamos hablando de una licitación propiamente dicha”, advirtió Rafael Gual.

Adicionalmente a la falta de claridad en los contratos, existe el problema de que el actual Gobierno ha cambiado hasta en cuatro ocasiones de modelo de compras, a pesar de que sólo ha tenido la responsabilidad de adquirir los medicamentos en 2020, 2021 y ahora 2022, advierte Juan de Villafranca, presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (Amelaf).

El primer modelo fue encargado a la oficialía mayor de la Secretaría de Hacienda, que retrasó las compras y generó el primer desabasto; un segundo intento fue concentrar en el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) las compras, pero tampoco funcionó; el tercer modelo fue contratar a la UNOPS y tampoco dio resultados; ahora, se propone que sea la Secretaría de la Función Pública la responsable de realizar las compras consolidadas de medicamentos.

“Lo manejó la oficialía mayor de Hacienda. A lo que voy es que no hay un programa definido, o que se haya hecho público de compra de medicamentos, donde se diga quién va a comprar, cuándo se hará la licitación, qué se espera de las compras públicas, y ahorita el mundo ha cambiado, porque la cadena de suministro se ha complicado”, abundó De Villafranca.

Los industriales farmacéuticos reconocen que entre el seis y el siete por ciento de los pacientes que no son atendidos por las instituciones de salud migraron a un sistema privado para recibir atención. Sin embargo, otro 30 por ciento, que sigue atendiéndose en instituciones públicas, debe recurrir a farmacias privadas para surtir sus medicamentos.

“Yo no hablaría de personas, hablo de crecimiento de mercado, porque obviamente, si a la gente le daban 100 por ciento de medicamentos en el Seguro Social y ahorita no le dan, obviamente va a comprar lo que es más importante, porque a veces no hay dinero para comprar todo. Entonces, la gente compra lo que puede y lo que siente que es más importante”, reconoce Juan de Villafranca.

Si la organización de la demanda del sector público no se alinea lo antes posible, los desabastos en el 2023 continuarán, sobre todo cuando la UNOPS no sólo ha incumplido con el abasto, sino que cada vez se retira más del sector, advierte Rafael Gual.

“La UNOPS cada vez tiene menor preponderancia. La primera licitación la hizo con mil 200 claves. En números cerrados, hablando de medicamentos, fincaron menos de la mitad, 533; este año concursaron 306 y están por firmar, debemos andar en 94-96 por ciento de los contratos; entonces, ¿cuántas claves nos van a dejar el próximo año? Pues es una incógnita”, afirmó Gual Cosío.

Desde el 2018, la tendencia en las compras de medicamentos muestra una caída sostenida. En ese año se adquirieron mil 747 millones de piezas de medicamentos en el sector público; al año siguiente, bajó a mil 583 millones de piezas; en el 2020 se contrajo a mil 145 millones de piezas y, en el 2021, apenas se compraron mil millones de unidades de medicamentos e insumos médicos, de acuerdo con un análisis realizado por el Instituto de Investigación e Innovación Farmacéutica (Inefam).

Los procedimientos elegidos por el Gobierno son las adjudicaciones directas, que aumentaron de 40.7 por ciento del total de las adquisiciones realizadas por las autoridades federales en el 2018, a 65.5 por ciento de las que se llevaron a cabo en el 2021.

Mientras que las compras por licitación, que en el 2018 representaron 48.7 por ciento del total, el año pasado apenas representaron 12.2 por ciento del total de las adquisiciones.